miércoles, octubre 25, 2006

Un faro es lo que cada uno es

No por casualidad se ha creado el faro. Todo lo nuevo ya existe desde siempre en la mente del hombre. Todo lo inimaginable que hay en él poco a poco es plasmado en el mundo de la forma.
El Faro simboliza al Ser iluminado que hay en cada uno de nosotros. Su utilidad radica en la posibilidad de brindar al navegante, cuando se halla desorientado, un punto firme respecto del cual fijar el rumbo. Esta referencia indica además el lugar “al que NO hay que llegar” ya que todos sabemos que un Faro siempre está construido sobre un promontorio de roca o en tierra firme lo que constituye un peligro para la navegación. Así el hombre, que se ha iluminado, por el solo hecho de ser él mismo, da guía a aquel que todavía no lo ha hecho. También la luz encarnada en el hombre alarma sobre la peligrosidad para el incauto que por su ceguera confunde a la fuente con su luz, y es entonces cuando aparecen los fanatismos que hacen que el Ser deba volver a la sombra.

Para encender esa luz hay que subir por una escalera caracol ubicada en su interior, esta es una ardua tarea hasta alcanzar su cima. Pero bien vale la pena recibir el regalo, por haber llegado a la meta, de la visión de inmensidad que brinda el paisaje. Así, el hombre iluminado sólo puede iluminarse a sí mismo internándose en su propio universo interior.
Si hablamos de finalidad, la concibo como realización del camino que nos lleva hacia la propia iluminación.
El fin siempre será en beneficio de la humanidad pues cada uno
reside como parte integrante de un solo organismo que es la comunidad humana.

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